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DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 31 de mayo 2026

Desperté pensando en que ayer reflexioné sobre el enemigo silencioso llamado estrés. Y se me ocurrió compararlo a los comics, donde sale el diablito hablándonos a un oído y el angelito susurrando en el otro oído. Lo mismo pasa con el estrés. Tenemos el estrés malo, que sería el diablito, y es el que nombré ayer, y tenemos el estrés bueno que sería el angelito y es el que quiero presentarles hoy. El estrés bueno, es ese pequeño temblor interior que aparece cuando la vida me invita a crecer un poco más allá de lo conocido. Como se dice ahora, a salir de mi zona de confort. No llega con malas intenciones ni para aplastarme, sino para empujarme suavemente hacia la orilla siguiente. Surge cuando algo me importa. Un proyecto que me ilusiona, una conversación que me exige valentía, una meta que me queda un poco grande pero me llama por mi nombre. Es el latido acelerado antes de hablar en público, la energía que despierta mi cuerpo cuando estoy a punto de crear algo nuevo, el brillo que se enciende cuando siento que estoy viva y en movimiento. Wuaooo, es fantástico. El estrés bueno es la chispa del desafío, no la sombra del miedo. Aparece cuando la dificultad es manejable, cuando el horizonte no me amenaza sino que me seduce. Es el cuerpo diciéndome: “Atiende hormiga, estás creciendo”. Es la mente que se afila, el corazón que se abre, la voluntad que estira sus alas. Y ese angelito del estrés bueno aparece en ese punto exacto donde la comodidad termina y la posibilidad comienza. Ni demasiado fácil, ni insoportablemente difícil. Justo allí, en el borde luminoso del esfuerzo, donde una parte de mi se expande y descubre que puedo más de lo que creía. Y si lo escucho sin huir, si lo dejo fluir sin pelear, el estrés bueno se convierte en mi motor, mi impulso, mi brújula. Me recuerda que la vida no es solo calma, también es movimiento, reto, curiosidad, deseo de avanzar. Porque crecer siempre asusta un poco. Y ese temor, cuando es sano, no es amenaza: es anuncio. Es la vida diciéndome que todavía estoy a tiempo de sorprenderme. Y el cuerpo me dice: “Estás despierta, aquí hay vida, sigue adelante, aún hay mucho que hacer”. 

Feliz día para todos.

 Puede ser una imagen de flor


 

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