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DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 20 de junio 2026
Hoy amanecí pensando en los cambios que ha habido en mi vida. Las veces que he tenido que abandonar lugares, proyectos, empleos, amistades. Y me he dado cuenta que hay lugares que uno abandona con los pies, pero nunca del todo con el alma. Oficios, amores, rutinas, ciudades… cada despedida es un pequeño temblor que me ha recordado que nada es tan definitivo como creo.
Por eso, al irme siempre he dejado la puerta entornada, porque sé que la vida da muchas vueltas y que los caminos, tarde o temprano, vuelven a cruzarse. No se trata de nostalgia, sino de sabiduría.
Uno nunca sabe cuándo tendrá que regresar a ese trabajo que creyó superado, a esa relación que pensó cerrada, a ese espacio donde alguna vez fue feliz o aprendió algo esencial. La vida tiene un extraño sentido del humor, puede llevarme otra vez a los escenarios que juré no pisar más, pero con una versión distinta de mí misma.
Eso me ha hecho comprender lo importante que es irse sin romper nada. No hablar mal de lo que me sostuvo, aunque ya no me sostenga. Marcharme con respeto es una forma de gratitud, y la gratitud siempre deja una luz encendida.
Y es que al final, la huella que dejé es la que me recibirá si tengo que volver. Y qué distinto sería regresar a un lugar donde aún flota el eco de mi educación y mis valores, donde la puerta quedó abierta no por descuido, sino por mi buen hacer. Irse bien es un arte.
Volver, cuando toca, es un regalo. Y mantener abiertas las puertas es la manera más humilde y más sabia de honrar el misterio de la vida, que nunca dejará de sorprenderme.
Siempre hay que dejar una buena huella junto con la puerta abierta.
Feliz día para todos..
 Puede ser una imagen de una o varias personas y televisor

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