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DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 10 de mayo 2026
Generalmente este diario celebra al día siguiente las fechas señaladas. Sin embargo, esta vez, va a rendir homenaje a nosotras las madres. Porque ser madre es convertirse en el primer hogar de alguien que aún no abre los ojos a la vida, ni sabe aún decir la palabra “mamá”. Es abrir un espacio dentro del propio cuerpo para que otro ser, diminuto, aprenda a recibir su existencia. Parir es un acto de valentía antigua, una fuerza que no se aprende en los libros. Es algo que despierta dentro del cuerpo de cada madre, para llevar a la vida al fruto de su vientre. Es la memoria de todas las mujeres que alguna vez hemos dado a luz, latiendo en un solo instante, con fuerza y valentía. Es mirar de frente al dolor sin retroceder, porque al otro lado espera un rostro que todavía no tiene nombre, pero ya tiene destino. Cuando ponen en nuestro pecho a ese ser pequeñín, quizás ensangrentado aún y llorando con energía, ya no somos las mismas de antes, porque algo se expande en nuestro ser y se ilumina. Descubrimos que nuestro corazón tiene habitaciones que no sabíamos que existían, y que el amor puede ser tan vasto como para desbordar cualquier límite, cualquier dolor. Ser madre es aprender a ser fuerte incluso temblando, a ser refugio aun estando muerta de cansancio, a ser luz incluso en las noches más largas y oscuras. Ser madre es comprender que la vida no se mide en días, sino en miradas, en manos pequeñas aferradas a las suyas, en silencios llenos de amor y ternura, a veces hasta de heroísmo, en besos, en abrazos. La grandeza de una madre no está solo en dar la vida, sino en sostenerla. En acompañar, en guiar, en enseñar a caminar sin dejar de estar cerca. En amar sin condiciones, sin reservas, sin final. Poder parir a un hijo, es la mayor bendición que Dios nos ha regalado por su inmensa gracia. A mí me ha dado esa gracias tres veces, y bendigo a mis hijos: María Inés y Alberto José, quienes me han regalado ocho nietos, bendigo a mi pequeña Daniela Inés, que no pudo sobrevivir y que pude tener en mis brazos un momento, y bendigo a otros cuatro que se perdieron antes de tiempo. Por eso, en este día, quiero honrar a todas las madres: a las que parieron, a las que criaron, a las que cuidaron hijos que tal vez no parieron, a las que fueron faro y luz. Porque en cada una de ellas vive la certeza de que el mundo sigue siendo posible. Feliz día para todas las madres.
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 Puede ser una imagen de nube, crepúsculo y horizonte

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