DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 1 de mayo 2026
Ayer, mientras revisaba los mensajes de un grupo de WhatsApp, me di cuenta que los únicos mensajes que había eran de personas quejándose por todo, criticando a las instituciones y a otras personas, y entendí que eso no puede estar bien.
Por eso me puse a reflexionar para descubrir que el mundo se vuelve más claro cuando dejo de mirar las sombras. He comprendido que, cuando señalo una y otra vez lo que otros hacen mal; ya sea mi familia, mis amigos, cualquier persona que camina a mi lado; no hago más que alimentar aquello mismo que deseo que desaparezca.
La crítica constante se vuelve un eco, y el eco siempre regresa a quien lo llama. Los seres humanos, sobre todo los niños, buscan luz. Y cuando no la encuentran, buscan aunque sea un destello, incluso si ese destello nace del regaño o la impaciencia. A veces repiten lo negativo porque allí, aunque sea torpemente, sienten que alguien los mira.
Por eso hoy decido otra cosa. Elijo mirar lo bueno, incluso si es pequeño, casi escondido. Elijo nombrarlo, celebrarlo, darle espacio. Porque lo que se nombra con amor crece, y lo que se reconoce con gratitud florece.
Quiero que mis palabras sean como agua que acompaña, no como viento que golpea. Quiero que mis hijos, mis nietos y todos los que me rodean descubran que su luz importa más que sus tropiezos. Que lo valioso en ellos no es un accidente, sino esa luz que puede brillar aún en la oscuridad.
Así hoy la hormiga escribe para recordar que la atención es un alimento: si la doy a lo negativo, eso se fortalece; si la entrego a lo luminoso y positivo, lo luminoso y positivo se multiplica. Y yo deseo vivir rodeada de luz.
Feliz día para todos.

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