DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 21 de abril 2026
Esta mañana, antes de que el mundo me sorprendiera con sus peticiones, hubo algo silencioso que me hizo detener en mi rutina.
No fue grande ni solemne. Ni sentí bombos ni platillos, y mucho menos, cohetes explotando en el cielo. Fue apenas un roce de conciencia dentro de mí, algo como una mano invisible que me acomodó el ánimo. Algo así como quien alisa una sábana para que el cuerpo descanse mejor.
Lo que sucedió fue que me cuidé sin darme cuenta. Tal vez fue la forma en que respiré hondo antes de saludar al nuevo día, o el modo en que dejé que la luz del sol entrara por la ventana para recordarme que el día no es una obligación, sino una nueva oportunidad que se abre como una flor paciente. O quizás cuando me miré en el espejo y tomé conciencia de mí misma.
Ese pequeño acto mío, tan discreto, fue el primero del día. Un recordatorio de que cuidar mi persona no siempre es un ritual elaborado: a veces es algo que dejo pasar y me olvido de mí persona, de que también existo.
Hoy entendí que mi primer cuidado es un pacto íntimo: la promesa de no abandonarme en medio del ruido o el caos diario, de quererme con la misma ternura con la que sostengo a quienes amo. Y así, desde ese gesto mínimo, de mirarme en el espejo, el día empezó a ordenarse alrededor de mí como si reconociera que yo también merezco la delicadeza con la que miro el mundo.
Tengo amor para mi familia y amigos, pero debo guardar siempre una buena cantidad de amor para mí misma. Quiero quererme, para cuidarme y tener más vida con mejor salud.
Feliz día para todos.
Estoy en eldiariodelahormiga.blogspot.com

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