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DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 2 de agosto 2026
Despierto y al escuchar el silencio del amanecer, me detengo a pensar la velocidad con que pasan los días. Estamos a más de la mitad de los trescientos sesenta y cinco días que nos corresponden este año, y entonces me doy cuenta de que los días se me pasan como suspiros que a veces no me detengo a escuchar, y sin embargo, cada uno me deja su marca en el aire.
Los días corren, sí, pero no corren vacíos. Me traen pequeños afanes diarios que parecen insignificantes. Puede ser ordenar un rincón, pensar un proyecto, recordar un sueño antiguo, arreglar mi biblioteca.
Y sin embargo, dentro de esas cosas pequeñas late un universo secreto, esperando que yo lo abra con mis manos y con mi mirada. Es gracioso, la vida nunca me grita. La vida me habla suavecito, como un susurro.
Susurra cuando amanece, cuando me detengo un instante, cuando algo me conmueve sin saber por qué, cuando veo un cristofué libando en las flores del cariaquito o de las flores de ixora.
Susurra para que no me olvide que estoy aquí, que este día y no otro, puede ser el inicio de algo que aún no imagino. Por eso no debo dejar que se me escapen los días. Cada día es una puerta. Cada idea, un territorio.
Cada proyecto, una semilla. Y si aprendo a escuchar con calma, podré descubrir que la vida siempre está hablándome, y que cada uno de sus susurros contiene un pequeño universo esperando que yo lo viva.
Y en ese susurro, hay verdades que no caben en los libros, pero que viven en cada paso que doy sin saber por qué. No dejaré pasar los días sin aprovechar cada instante.
Porque esos instantes son regalos, que una vez que pasen, no los recuperaré, y serán otras personas las que los reciban.

Feliz día para todos. 

 Puede ser una imagen de gato ragdoll

 


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