DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 26 de julio 2026.
Tengo varios días pensando en algo que me ha hecho reflexionar. Y no es que me sienta inquieta por eso, sino que me ha hecho pensar, simplemente.
Busco mi rincón favorito para meditar y pienso...
Pienso en mi vida y todo lo que ha cambiado en ella. Pareciera que vivo un antes y un después. Tantas palabras que antes decía y que ahora no he vuelto a decir.
Mis días, a veces, transcurren en un profundo silencio. Las personas que se han ido y nunca las he vuelto a ver. Los amigos que se alejaron. Los seres queridos que se nos fueron. Los libros que ya dejé de leer. Las películas que aborrecí para dar paso a nuevos gustos. Las comidas que dejé de comer, para tener un nuevo sistema de alimentación.
Y sin embargo, algo sigue aquí, dentro de mí. No sé si es una raíz, un fuego , o simplemente una nueva manera de mirar. Pero hay algo que no se ha movido, aunque todo lo demás parece haberse deshecho.
¿Puede ser la fidelidad hacia mis sentimientos, a lo que me llama desde muy dentro de mí, aunque el mundo cambie a mi alrededor y se me vuelva extraño y distinto? No es resistencia, ni apego. Soy yo. Es mi presencia, es mi esencia. Que no va a cambiar aunque todo se transforme.
Porque lo que permanece no es lo que se ve, sino lo que me sostiene, lo que no grita. Pero siempre está a mi lado. Lo que nunca va a cambiar porque no es forma, sino fondo. Porque esa esencia es la mía, soy yo, y aunque el mundo cambie a mi alrededor, unos se vayan y otros lleguen, yo seguiré siendo la misma.
Aferrada a mis raíces, a mis valores, y a mis amores. Le guste a quien le guste, o no. Y eso, nada ni nadie lo cambiará jamás. Yo soy yo, y no me cambio por nadie. Soy hija de Dios.
Feliz día para toda mi querida familia y amigos.

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