DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 26 de junio 2026. ( Fecha de no olvidar 26/6/2026)
Lo que he vivido el día 24 no es algo que mi alma pueda simplemente superar y olvidar. Un terremoto no solo mueve la tierra, mueve la memoria, la seguridad y la fe, dejando un temblor que tarda en aquietarse. Lo que siento ahora, mi ansiedad, mi tristeza y mi desasosiego, no es debilidad. Y no tengo que cargarlo sola. Necesito buscar apoyo. Porque ese día, la tierra habló con un rugido ancestral. Y las casas, los recuerdos y los cuerpos, todo, se volvieron frágiles, como suspiros. Ese día, muchos perdieron lo que amaban, y otros perdieron su calma, la que antes creían firme. Desde esa aciaga tarde, mi corazón que el aquel momento se desbocó a punto de estallar y pararse, luego caminó con cautela, con una nueva oportunidad, como si cada paso que doy ahora, midiera el peso del miedo. Ahora puedo ver qué en medio del temblor, el miedo y la desesperación, hay una fuerza que no se quiebra. Es la que nace cuando levanto mi mirada y busco a Dios, clamando a Él, pidiendo ayuda. No como a un juez, sino como a un padre, buscando su abrazo que me sostenga. Porque su misericordia no es solo una palabra, sino una mano bendita que se extiende en la oscuridad. Es como un susurro en mi oído que me dice " aquí estoy". Y es ahí donde tengo la certeza de que la vida puede comenzar aunque la tierra haya demostrado su furia. La fe no me borra el dolor, pero lo vuelve respirable. Me recuerda que no estoy hecha solo de miedo, sino de una luz interna que insiste y que se enciende, incluso en las noches más largas y tormentosas. Y así, poco a poco, aprendo a reconstruirme. Sin prisas, exigencias o lágrimas, sino con la paciencia y la fe de quien sabe que Dios camina entre los escombros y convierte cada ruina en semilla. A quienes hoy sienten que no pueden más, que el temblor sigue adentro, que la ansiedad les aprieta el pecho, que la tristeza pesa como una piedra, que sepan lo que yo sé, que no estamos solos. Que la vida aunque esté herida, sigue siendo vida. Que la esperanza aún débil, puede seguir ardiendo, y que nuestro Dios, incluso si calla, nunca nos abandona. Que este tiempo, sea un recordatorio de..

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