DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 7 de julio 2026
Hay días en los que la vída se detiene en un pequeño silencio. En esos días, mi hormiguita viajera despierta sin rumbo, y descubre que también se siente feliz por no saber.
Sale a caminar por la mañana como quien sostiene un secreto. Observa la luz del sol caer sobre las cosas y cada brillo le parece una invitación a una nueva aventura. No tiene un destino pensado para hoy, pero solo con la presencia de lo que ve a su paso, le basta.
El mar, con lo que le gusta verlo, todavía está muy lejos de su casa, pero siente en su respiración como una promesa pendiente. Y en ese instante suspendido, antes de decidir hacia dónde quiere ir, mi hormiguita se agita con una alegría infantil.
Es esa alegría de existir sin prisas, de dejar que su día la lleve donde quiera. Que el día la elija a ella. Y en esa elección, tiene una alegría nueva y conmovedora.
Ayer visitaron su casa tres ingenieros que vinieron a evaluar los daños ocasionados por los últimos acontecimientos. Le hablaron con calma y en sus voces había un futuro posible.
Mi hormiguita lo sintió como quien toca una puerta que por fin empieza a abrirse. Siente que su mar le trae promesas nuevas y que aunque lejos, respira también con ella. Y así mi hormiguita se descubre más positiva y ligera y con la esperanza de recuperar su vida de antes, y con la confianza suave de que todo renace cuando uno confía y cree en Dios. Quiero volver a mi casa.
Feliz día para todos.

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