DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 27 de junio 2026
Seguimos todos con el susto en el cuerpo y con el salto presto al escuchar "tembló otra vez, es una réplica ".
Y es que cuando la tierra tiembla y las paredes caen, parece que todo lo que he sido, se desmorona con ellas. Las casas, los objetos, los recuerdos materiales, se vuelven polvo en un instante, y mi corazón queda vulnerable y expuesto, temblando y tratando de ayudar a que los pulmones reciban aire a bocanadas angustiadas.
Pero no debo olvidar que no estoy sola. En medio de la ruina, siempre, hay manos extendidas, hay voces que oran, hay corazones que se enlazan al mío en el silencio.
Es ahí cuando la misericordia de Dios se abre como un refugio invisible y aunque los muros se derrumben, su abrazo permanece intacto.
Las pérdidas duelen, lo sé, y mi pensamiento y oraciones acompañan a quienes han perdido más que yo. Pero también me recuerda que la verdadera casa no está hecha de ladrillos, ni de muebles, sino de la compañía, de la palabra y el abrazo oportunos, de la fe, de la seguridad de que estoy sostenida por un amor mayor. Pido a mi Dios y Padre celestial que cada lágrima sea recogida por la esperanza, que cada oración sea un puente hacia la calma de cada persona que hoy sufre, y que cada gesto de solidaridad sea un recordatorio de que la vida sigue latiendo, que todos somos hermanos y que Dios, en su infinita bondad, no abandona a los que claman por Él.

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