DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 29 de julio 2026
Era de noche. La madrugada se venía con su oscuridad creciente. Apenas hacia el oeste, casi al borde del cerro, iluminando el Fortín, podía verse algo de luz en el cielo . La hormiga en ese momento se detiene en medio del tronco tibio que le daba refugio, justo donde la noche abre su respiración.
Levanta sus diminutas antenas y mira hacia arriba con sus pequeños ojitos asombrados. Ve un cielo inmenso, sembrado de brasas frías. Por un instante olvida el camino, el trabajo, la fila interminable de pasos y su insomnio. Siente que el mundo es tan grande que podría desbordarla.
Piensa; porque tal vez las hormigas piensan así; si habrá otras como ella, en otros rincones del suelo, que también se pregunten qué hay más allá de las nubes, más allá de las estrellas que parecen migas de luz.
Tal vez ninguna responda. Tal vez no todas sientan la misma curiosidad secreta.
Pero nuestra pequeña hormiga, se rinde ante la inmensidad que no conoce bordes, al vasto misterio que se extiende más allá de su alcance. Al horizonte eterno donde nada termina. Y allí, bajo el cielo nocturno, la hormiga comprende algo sencillo, aunque sea pequeña, su asombro también toca ese infinito.
Y con todo y su diminuto tamaño, reconoce que se siente capaz de hacer grandes cosas. Teniendo siempre su corazón en orden y en paz.
Mientras tanto, desde su tibio tronco, debajo del guanábano, queda extasiada, viendo a la luna llena esconderse alegre y sonreída, detrás del cerro del Fortín.
Feliz día para todos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario