Buscar este blog

 

DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 18 de julio 2026
Anoche, sentada en mi terraza de pensar y en el silencio de la noche, se me ocurrió meditar en lo que puede sentir una hormiguita cuando mira el cielo. Y eso me dio un bonito tema para escribir hoy.
Imaginé que mi hormiguita viajera avanzaba en su sendero diminuto cuando, por azar, levantó su mirada. Sobre ella se abría el inmenso cielo nocturno. Era un océano de luces lejanas, un silencio ancestral que parecía respirar.
Mi hormiguita por un instante dejó de ser pequeña. Pudo sentir que su vida, tan breve y tan terrestre, estaba hecha del mismo misterio que esas estrellas que ardían a millones de pasos de distancia. Y se sintió emocionada, al comprender que la grandeza no siempre está en el tamaño, sino en la capacidad de asombro de cada ser viviente.
Allí, bajo la inmensidad, la hormiguita descubrió que cada ser, por minúsculo que parezca, guarda un universo dentro. Que caminar también es una forma de hablar con el Creador. Que mirar el cielo es recordar que somos parte de algo vasto, hermoso y en constante movimiento.
Entonces, después de esa reflexión, la hormiguita bajo su mirada y siguió su camino. Pero ya no era igual, ya no era la misma, porque llevaba en su pecho la certeza de que incluso la criatura más pequeña puede sentir la eternidad cuando le roza el alma.
Feliz día para todos.
 
 Puede ser una imagen de nube y crepúsculo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡HOLA MUNDO!