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DIARIO DE UNA HORMIGA
Hoy es 21 de agosto 2026
Despertar a un nuevo día es realmente una bendición diaria que el Señor nos regala y debemos aprovecharla. Por eso le doy gracias.
Mientras tomaba mi café mañanero, y viendo los vuelos de los loros y su gritería, comencé a pensar en que esas aves alzan su vuelo de apareamiento sin miedo, llenando el cielo con su parparear sonoro y con la fe de que son libres y llegarán al sitio seguro que buscan.
Reflexioné entonces, en esos dos sentimientos que, puedo sentir haciéndolos míos y a veces me dejo dominar por alguno de ellos, uno para bien, el otro para mal.
Quiero pensar en el miedo y la fe. Porque hay días en que despierto y el miedo se sienta a mi lado mientras tomo el café, como una sombra que conoce mi nombre. Me habla de todo lo que podría salir mal, me molesta recordándome los caminos que tal vez no resistiré, de los golpes que puedo darme, de lo que no seré capaz de hacer.
Pero luego, aparece la otra voz, la de la fe. Esa luz pequeña que no hace ruido y que, aun así, mueve montañas dentro de mí. Y es que la fe no niega el miedo, sino que lo mira, le quita su fuerza y le recuerda que no tiene licencia para gobernarme. Y me dice claramente que sí soy capaz, que tengo la voluntad y la fuerza para lograrlo y que con Dios de mi lado todo es posible.
Entre esos dos sentimientos se juega mi destino diariamente. El miedo me detiene, sí, pero la fe en Dios me toma de la mano y me enseña a avanzar, incluso temblando. Y en ese paso diario, algo frágil, pero siempre muy decidido, puedo descubrir que no soy la sombra ni la luz, sino que soy quien elige cuál de las dos me guíará este día.
Feliz día para todos.

 Puede ser una imagen de una o varias personas, personas sonriendo y anteojos

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